
Barberos de antaño luchan por subsistir
Muchas cosas han quedado en el olvido como el tranvía, el hipódromo Juan Franco o el Teatro Cecilia, mientras que otras luchan contra los tiempos modernos por mantenerse, tal es el caso de los barberos.
Los barberos prácticamente han desaparecido de la ciudad, es difícil encontrarlos inclusive en los barrios populares , donde era frecuente encontrarlos.
Pero, en Calle 16 Este, se encuentra una de estas barberías, la cual todavía guarda intacta la fachada y características de este tipo de locales del antaño.
El propietario de la barbería Víctor, Alejandro Ibáñez, con 42 años en esta profesión y quien atiende a su clientela de una manera muy peculiar con camisa manga larga y corbata, informó que el negocio funciona en el lugar desde 1928. En 1961 se unió a su padre quién había adquirido el local años atrás.
Suspirando por los años que se fueron, explica que los cambios han sido muchos desde entonces hasta está época, los cuales van desde las formas de los cortes hasta el trato a los cliente.
“Los estilistas de hoy no guardan la estética de los peluqueros de antaño. Cortan el cabello en camisetas, mostrando las vellosidades de las axilas, en pantalones cortos y hasta en chancletas”, lamentó, Ibáñez.
Añadió que a pesar de los tiempos modernos, los barberos de antaño conservan su clientela, la cual en su mayoría son personas mayores.
Dijo que más por la necesidad de buscar un sustento diario hace su trabajo por amor, que es la diferencia con los jóvenes que en la actualidad se dedican a este oficio.
Los barberos de antaño en varias ocasiones hemos tenido que corregir cortes a personas que vienen de los “famosos unisex”, aseguró Ibañez.
En esta barbería, que pareciera haberse congelado en el tiempo, se han cortado el cabello distintas personalidades políticas y profesionales del país, entre las que se encuentran: los ex presidentes Belisario Porras, Arnulfo Arias Madrid, Marco Aurelio Robles, Jorge Illueca y Manuel Solís Palma; el general Esteban Huertas y su hijo; Rubén Miró; los hermanos Durán, fundadores del Café Durán, empresa que se encontraba en esta misma calle en sus inicios, destacó Alejandro Ibáñez.
En esta barbería Alejandro trabaja con su hermano menor, los cuales han sabido mantener el negocio y el oficio que le heredó su padre desde hace más de cinco décadas.
En 1961 un corte de cabello costaba sólo 50 centésimos y actualmente se paga B/. 2.50 en la barbería “Vìctor”.
“Cuando el día está bueno realizamos alrededor de 35 cortes, lo que representa unos 85 balboas aproximadamente”, sostuvo el barbero.
Ibáñez, mostraba un tanto emocionado las máquinas que su padre utilizaba en antaño para cortar cabello, algunas ruidosas, otras un tanto arcaicas, pero con mayor eficiencia que las modernas, aseguró.
Gregorio Petaña, de 65 años, que se encontraba cortándose el cabello en este lugar, explicó que desde que era estudiante de secundaria se atiende en esta peluquería, es decir tiene 50 años como cliente.
El asiduo cliente manifestó que prefiriere atenderse en esta barbería por la tranquilidad, los precios, la amistad de tantos años con los propietarios , pero sobre todo por la manera tan profesional que Alejandro y su hermano cortan el cabello.
Por otro lado, Alexander Wilson, un estilista moderno, dijo que respeta a los barberos de antaño, pues ellos abrieron el camino para los de hoy, sin embargo, considera que los tiempos pasan al igual que la moda.
Wilson sostiene que la clientela juvenil se atienden en las barberías modernas y que las personas mayores con los antiguos barberos.
¿Qué opina usted amigo lector, son mejores los tiempos pasados como dicen las personas mayores o no?
Fuente:
Luis Alberto Castillo C. | El Panamá América